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Una gran proporción de las enfermedades que pueden prevenirse en la actualidad están relacionadas con nuestros hábitos alimentarios. En este sentido, hay un total consenso en la comunidad científica sobre el hecho de que la elección más importante que la población puede hacer para influir a medio y a largo plazo en su salud (aparte de dejar de fumar, aumentar la actividad física y evitar los accidentes de tráfico) es la modificación de la dieta.

Como en el resto de las funciones vitales, la alimentación influye de manera directa en la visión. Una dieta sana y equilibrada a cualquier edad es recomendable para mantener una buena salud visual y se asocia con un menor riesgo de padecer patologías oculares. Sin embargo, una alimentación sin los nutrientes necesarios puede perjudicar la salud visual y, a largo plazo, aumentar el riesgo de aparición de enfermedades oculares como cataratas, glaucoma o degeneración macular asociada a la edad.

Entre los componentes de la dieta que en nu­merosos estudios han mostra­do una asociación inversa con diversas enfer­medades oculares crónicas (por ejemplo, degeneración macular asociada a la edad, cataratas) destacan algunas vitaminas (α-tocoferol y ácido ascórbico), minerales (cinc, selenio, manganeso y cobre) y carotenoides (β-caroteno, luteína y zeaxantina).

Los alimentos que aportan más cantidad de lu­teína en la dieta son las espinacas, las acelgas, las lechu­gas de hoja oscura y las naranjas. Respecto a la zeaxantina, los principales contribuyentes son las naranjas, las patatas y las espinacas.

Por ello, es importante incluir en la dieta 4 o 5 piezas diarias de fruta, verduras y hortalizas. Este tipo de alimentos contienen un alto grado de vitaminas y nutrientes que contribuyen a prevenir la aparición de patologías como cataratas y glaucoma.

El consumo de moluscos, cereales, carne de vaca y judías aporta un porcentaje de zinc. Este es un mineral muy importante en la prevención del desarrollo de patologías en la retina, y por ende, en la disminución de la aparición de degeneración macular asociada a la edad.

El pescado azul contiene un aporte de Omega 3 vital para el organismo. Un consumo adecuado de pescados con este tipo de grasa como el salmón, el atún o la sardina, es importante para prevenir algunas patologías visuales.

Es necesario incluir en la dieta alimentos proteicos como carnes en general, huevos y productos lácteos. La aparición de fotofobia está relacionada con el bajo consumo de vitamina B12. Para paliar esta sensibilidad del ojo frente a la luz.

En general, una dieta variada donde se incluyan todos los grupos de alimentos, es la mejor garantía de que nuestro organismo va a recibir todos los nutrientes que necesita para realizar y mantener las funciones vitales de manera adecuada.